Encuesta realizada hace unos meses por el Centre d´Estudis de Opinió (el CIS catalán), sobre el conocimiento y la valoración de la cooperación al desarrollo de la ciudadanía catalana, con datos muy elocuentes extrapolables seguramente en otras comunidades autónomas:
UNA TERCERA PARTE SEÑALA LA CORRUPCIÓN INTERNA COMO CAUSA PRINCIPAL DE POBREZA
Aunque para el 45,5% de los encuestados la pobreza y las desigualdades son el principal problema mundial en la actualidad, para el 33,5% (la opción más respondida) la causa principal de la pobreza es la corrupción interna.
LA EFICACIA DE LA COOPERACIÓN EN DUDA POR CASI LA MITAD DE LA POBLACIÓN
Para el 46,3% de los encuestados la cooperación para el desarrollo poco o nada ayuda a mejorar realmente la vida de la gente. Para el 72,4% de los que así lo entienden, la mejor explicación de la falta de eficacia es que no llega a los que realmente la necesitan.
LA EFICACIA DE LA CONDONACIÓN DE LA DEUDA EN DUDA POR MÁS DE UN TERCIO DE LA CIUDADANÍA
El problema de la deuda, conocido por el 65,7% de la población, registra entre esta franja un 36,0% de personas que creen que su condonación no contribuiría a reducir la pobreza y las desigualdades.
AMPLIO DESCONOCIMIENTO SOBRE CONCEPTOS BÁSICOS
Un 25% no ha oído hablar de globalización; un 43,8% de la ayuda o la cooperación para el desarrollo; un 56,0% de la educación para el desarrollo; un 37,8% del comercio justo. El 31,5% de la ciudadanía afirma que es la primera vez que oyen hablar del 0,7 (A un 19,1%, aunque le suena, no sabe bien qué es).Casi tres cuartas partes de la población (74,2%) dicen oír hablar por vez primera de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Entre los que conoce los ODM (sólo un 10,8% del total de la ciudadanía), casi la mitad (44,7%) cree que es muy o bastante probable que se conseguirán. El 60,6% se muestra incapaz de reconocer alguna de las 28 opciones señaladas por la encuesta sobre organizaciones que hagan cooperación al desarrollo desde Cataluña.
MAYORITARIO DESCONOCIMIENTO SOBRE LAS POLÍTICAS PÚBLICAS
Para un 73,9% es la primera vez que oye hablar de de la Agència Catalana de Cooperació, dependiente de la Generalitat. Un 67,2% de la población desconoce que la Generalitat destina una parte de su presupuesto a la cooperación al desarrollo. Aunque el 86,4% esté de acuerdo con que esta dedique una parte de sus recursos a este fin, e incluso un 53,9% está de acuerdo en aumentar estos recursos, la Generalitat sabe que si mañana amplía o reduce esta partida presupuestaria, la gran mayoría de la población no se enterará. Lo mismo ocurre en el ámbito municipal. Un 80,2% ignora si su ayuntamiento presupuesta fondos para cooperación. Un 73,8%, eso sí, se muestra a favor de que lo hagan.
LAS ONG NO SON LOS ACTORES PREFERIDOS
Sólo un 20% entiende que la forma de cooperación que debería priorizar la Generalitat es con agentes como ahora ONGs o Universidades, en contraposición con la iniciativa directa de la propia Generalitat (37,3%) o de organismos multilaterales como ahora Naciones Unidas (28,3%). El 60,7% de la población no ha hecho una donación puntual a ONGs u otros organismos de cooperación, el 85,9% no se ha inscrito como miembro de una ONG, y el 88,1% no ha colaborado en ningún organismo no lucrativo.
LA AYUDA HUMANITARIA, LÍNEA PRIORITARIA PARA LA MITAD DE LOS/AS ENCUESTADOS/AS
La ayuda humanitaria debería ser prioritaria para el 49,4%. La cooperación para el desarrollo para el 23,6%, y la educación y sensibilización para el 19,9%.
EL CONSUMO RESPONSABLE COMO MOTOR DE DESARROLLO
El 40,6% cree que para generar desarrollo en los países empobrecidos es más eficaz consumir responsablemente que dar dinero regularmente a la cooperación (26,7%) o participar en movilizaciones sociales (10,1%).
LA EDUCACIÓN EN LA RESPONSABILIDAD DEL NORTE NO ES COMPARTIDA
Sólo un 35,7% de los encuestados considera que hace falta educar a los niños y niñas en la idea que "los cambios se han de hacer también aquí, y todos somos responsables".
¿SUFICIENTEMENTE CONCIENCIADOS/AS?
El 43,7% cree que sí. El 42,8% que no. Un 14.3% no lo sabe.
ESCEPTICISMO DE MÁS DE MEDIA POBLACIÓN Y DESMOVILIZACIÓN CONSIDERABLE
Más de la mitad de la ciudadanía encuestada (51,4%) cree que no puede hacer nada para reducir la pobreza y las desigualdades en el mundo, y un 64,5% que no puede incidir en los espacios de toma de decisiones para cambiar esta realidad. El 83,2% de la población no ha participado en actos de presión y/o incidencia; El 80,8% no ha firmado manifiestos o se ha inscrito en campañas vía internet.
La encuesta revela el desinterés real por las causas que defienden las ONGD, y la existencia de un serio problema comunicativo en estas organizaciones, infravalorado en sus cuadros directivos de dentro y fuera de Cataluña. A la vista de los datos de esta encuesta, la Federació Catalana de ONGD, en su revista La Magalla (julio 2009) concluía que la tarea fundamental de las ONG de desarrollo es "motivar a nuestra sociedad, convencerla que sí podemos reducir la pobreza y las desigualdades, que sí podemos incidir allá donde se toman las decisiones". Falta hace, porque hay una tendencia a confundir el marketing con la sensibilización, y a olvidar que la comunicación, para que sea transformadora, debe generar interés, emoción y conocimiento.
viernes 4 de diciembre de 2009
jueves 12 de noviembre de 2009
Hacia el periodismo crítico

La reflexión de cómo conseguir una comunicación para el auténtico cambio social nos reunió a periodistas y ONGD en las Jornadas “Medios de Comunicación y el Sur en Palma de Mallorca el 28 y 29 de octubre de 2009. Empezamos hablando de la responsabilidad de los medios de comunicación en la imagen que se transmite de las realidades del Sur… y llegamos a la necesidad de un periodismo crítico. El público en la sala reivindicaba recuperar la ética y la capacidad crítica del periodista, “es de donde cojea la profesión. El resto de cosas, como la información, puede buscarlas cada profesional”.
“Entre el Norte y el Sur no hay un océano, sino un vertedero pleno de prejuicios”. Así se presentaban María Galindo e Idoia Romano, del movimiento feminista Mujeres Creando, un colectivo de mujeres referente en Bolivia que agita la política boliviana construyendo comunicación individual y creativa.
Reivindican el derecho a tener voz y acción propias, a encontrar el lenguaje que nos identifica y define como sujetos no intermediados para comunicarnos. Plantean la doble mentira sobre el norte y el sur: para entender la construcción de la imagen del Sur, es necesario que el Norte vea primero como se forjan las relaciones de poder en su propia sociedad y como funciona la lógica de los medios. Presentaron su emisora Radio Deseo (accesible desde internet en http://www.radiodeseo.com/ ). “Es un mito que los grandes medios de comunicación lleguen a mucha gente en Latinoamérica. Nos planteamos como objetivo llegar a toda la sociedad boliviana y no sólo a los sectores concienciados”, explicaba Idoia Romano.

Darnos cuenta de cómo los medios convencionales nos deseducan y del papel que tienen en la (re)producción de estereotipos fueron las reflexiones planteadas por Laura Navarro, doctora en Comunicación Audiovisual e investigadora del grupo Minority Media. "La representación del mundo árabe en nuestros medios, siempre incide en la parte catastrófica, sin contexto en la realidad social. El lenguaje utilizado y las imágenes que ilustran la información (siempre en grupo, en actitudes que sugieren violencia) favorecen una deshumanización que legitima el discurso de la invasión islámica. Son bárbaros." (Entrevista completa aquí )
Gervasio Sánchez, recientemente galardonado con el Premio Nacional de Fotografía 2009, denunciaba en Palma: “Los medios de comunicación son los primeros que hacen de la guerra un espectáculo. Se da una visión simple en función de sus intereses mediáticos. ¿Porqué lo que tiene que ver con la corrupción trasciende a través de los tribunales y no por los periodistas? El periodismo debe desbancar las estrategias de corrupción, sólo que las relaciones entre prensa, el poder político y económico son cada vez más obscenas.” (Entrevista completa aquí)
Javier Erro, especialista en comunicación para el desarrollo, dibujaba el panorama de agotamiento del modelo de medios de comunicación y del periodismo, la precaria situación de la profesión periodística (incluida su desfasada formación académica). Y, por otro lado, un modelo de solidaridad dominante y de cultura en las ONGD que desmovilizan.

Edmundo Sepa contaba su experiencia como colaborar de medios en temas de África. “Los medios en los que he trabajado me piden que sea un símbolo, “el negro que escribe en periódicos” y, a la vez, cumpla mi deber de informar, pero no hay libertad de expresión para los africanos”.
El público de las Jornadas se preguntaba qué soluciones podían impulsarse y Xavier Giró, profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona, planteaba el debate: “¿debe limitarse el periodista a informar? Para tener globalmente una buena información es necesario que los periodistas trabajen contracorriente en la mayoría de los grandes medios y hace falta también abrir y alimentar otros medios que operen con una lógica diferente.”. Pero, ¿es suficiente con las iniciativas de algunos periodistas que abren fisuras dentro de un discurso que a grandes trazos es deficiente?
Como Erro planteaba, medios y periodistas niegan en la práctica el compromiso que les corresponde con la construcción de ciudadanía, pero no pueden evitar que el público perciba cada vez más esa grave irresponsabilidad. Así que pende sobre ellos el riesgo de ahondar más su propia crisis. Erro apuntaba a la necesidad de medir y evaluar, crear observatorios de iniciativas y debates de fondo con una visión ancha que vaya más allá del sector. Es el momento de coordinar a los diferentes actores sociales para ponerse manos a la obra y dejarse de "apariencias" y manipulaciones.
¿Vigilantes privados? Mercenarios por atún.

Ya escribí sobre ello, pero cada día me sorprende un poco más el tratamiento informativo del tema de los secuestros en Somalia. ¡Cuanta información para tanta desinformación! Que la toma de partido fuera en contra del análisis global mínimanente riguroso era previsible, pero la "normalización" del mercenariado con el apoyo de la ministra feminista-socialista-pacifista me tiene patidifusa.
Hoy en El País, página 14, sale esto: "Los vigilantes privados que embarcarán en los atuneros que faenan en el Índico para tratar de disuadir a los piratas de atacarles reciben las últimas clases de formación militar en Cartagena (Murcia). Los que superen el examen de los oficiales que les están entrenando en el uso de armas de guerra (ametralladoras y fusiles de asalto) recibirán una autorización del Ministerio del Interior y llegarán a Seychelles el sábado, según informó el Ministerio de Defensa".
Hoy en El País, página 14, sale esto: "Los vigilantes privados que embarcarán en los atuneros que faenan en el Índico para tratar de disuadir a los piratas de atacarles reciben las últimas clases de formación militar en Cartagena (Murcia). Los que superen el examen de los oficiales que les están entrenando en el uso de armas de guerra (ametralladoras y fusiles de asalto) recibirán una autorización del Ministerio del Interior y llegarán a Seychelles el sábado, según informó el Ministerio de Defensa".
Pero en la página 8 salía esto: "La empresa de seguridad estadounidense Blackwater aprobó el pago de un millón de dólares (665.000 euros) a una serie de funcionarios iraquíes para evitar represalias por el asesinato de 17 civiles en un tiroteo ocurrido en Bagdad en 2007, que causó la expulsión de la empresa del país y la rescisión de sus contratos con el Departamento de Estado."
¿Hay mercenarios buenos y mercenarios malos? ¿Desde cuando? ¿no hemos visto suficientes pelis americanas? ¿o es que hemos visto demasiadas?
Esta mañana he visto en el programa del Cuní de TV3 las imágenes de cómo "se entrenan", los vigilantes/mercenarios y su comentario ha sido: si las capturas del atún están tan limitadas en el Mediterráneo, "normal" que los atuneros se arriesguen a pescarlo en otros lugares...¿Normal? ¿normal que si ya nos hemos fundido nuestro pescado vayamos a buscarlo donde lo haya, y lo defendamos con mercenarios? ¿de quién es el negocio? ¿cuánto ganan los pescadores secuestrados? ¿cuanto los patronos y las empresas que lo comercializan?
¿Las ONG de paz y desarrollo no sabemos cómo contrarrestar este discurso?¿qué nos da miedo? J. Sempere sí sabe:
"Un país desarrollado como España no debe, tras agotar sus propios recursos pesqueros, expandirse por los mares del mundo privando a otras poblaciones más pobres de sus medios de subsistencia, porque agrava la situación de esas poblaciones y las empuja a una resistencia que desemboca en aventuras violentas y salidas militares. La solución hay que buscarla en casa, adaptándose a unos ecosistemas dañados y gestionándolos mejor (por ejemplo, con la piscicultura como alternativa a la pesca), y adoptando medidas previsoras para que nadie se quede sin trabajo y sin fuente de ingresos. Es inquietante que se esté haciendo exactamente lo contrario: optar por la huida hacia delante y por un neoimperialismo ecológico reforzado militarmente que sólo puede redundar en un empeoramiento de la situación".
viernes 30 de octubre de 2009
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