lunes 6 de julio de 2009

Vicente Ferrer y la lección de solidaridad


El viernes 19 de junio falleció Vicente Ferrer en Anantapur, India, creador de la Fundación que lleva su nombre y que se ha hecho conocida por llevar adelante proyectos para combatir la pobreza en esta región de La India.

La noticia no tardó en llegar a todos los medios de comunicación españoles, hecho previsible teniendo en cuenta que se trata de un premio Príncipe de Asturias a la Concordia, que llevaba medio siglo de labor filantrópica. Hasta allí, nada fuera de lo común. El problema está en el cómo.

Como en una cascada de dominó, periodistas, políticos/as, opinadores/as de antena fueron sumando sus palabras cargadas de adjetivos detrás de un único concepto: la cooperación, la solidaridad, se han quedado huérfanas. Y acto seguido, la canonización mediática, sin matices. Aquí algunos ejemplos:

La muerte del gran filántropo tituló Juan Bedoya el obituario publicado en El País el día de la muerte de Ferrer, que comienza con una distinción curiosa: "Hay personas que no deberían morir, porque son valiosas, porque son amadas, porque son únicas", frase atribuida al padre Ángel García, sacerdote católico diocesano fundador de Mensajeros de la Paz. De la pluma del periodista, otra frase: "Vicente Ferrer seguirá vivo, sobre todo, entre los pobres de solemnidad a los que ayudó de todas las maneras posibles en Anantapur, una zona rural en los desiertos del sur de la India. Su inmortalidad son los hospitales, escuelas, casas, pozos, caminos, etcétera que levantó con un tesón sobrehumano en cientos de comunidades y pueblos."

Muere Vicente Ferrer, el hombre que llevó la esperanza a la India, tituló ABC el mismo día, y agrega "Vicente Ferrer ha dejado 135.000 huérfanos, exactamente el número de niños apadrinados en la actualidad", revelándonos la incapacidad del pueblo hindú hasta de tener esperanza por si mismo.

Y más titulares del estilo: Un ejército de agradecidos, El cooperante más importante del siglo XX, El filántropo inmortal, El hombre por quien lloran los parias, El "español con corazón de indio"....

La beatificación ha comenzado y es tentadora. El Ministerio de Asuntos Exteriores rápidamente crea el Premio Vicente Ferrer a la Cooperación. Y el president de la Generalitat de Catalunya, José Montilla, va más allá y pide el premio Nobel de la Paz para la Fundación, idea que no tarda en apoyar el Senado y asegura que impulsará la candidatura.

Tal es el convencimiento ya, que ni se escuchan las palabras y se las reconvierte automáticamente. Como sucede en esta tertulia del programa La Ventana, de la Cadena Ser, en torno al minuto 20:

Joan Subirats dice "me ha sorprendido algún comentario de una federación de organizaciones para el desarrollo (a los efectos, la FCONGD) que además de alabar la figura de Vicente Ferrer decía al mismo tiempo la importancia de trabajar con una lógica menos heroica, menos personal, menos individual (...) creo que lo más importante de Vicente Ferrer es su capacidad de mantener el legado..." A lo que Mercedes de la Merced, agrega personalismo "hay un heredero (...) una fundación que seguirá su labor allí...".

Tenemos que volver a la frase inicial "la cooperación ha quedado huérfana" para recordar que estamos hablando de cooperación. O deberíamos estar haciéndolo. La 'cooperación' pretende un diálogo entre iguales, un aprendizaje y ayuda mutuos, y en la avalancha mediática no encontramos casi ninguna aparición del pueblo indio, de esas personas que según Rafael Vilasanjuán son los actores de "una revolución que, aunque se ha llamado silenciosa, ha devuelto la voz y la palabra a quienes vivían en la nada." ¿Dónde están estas personas que, a juzgar por el tono mediático, les ha sido devuelta la voz?

No están. A los medios no les importan (¿a nadie le importa? ¿nadie les echa en falta?). Son la foto de color que justifica la existencia del benefactor, y que por ley transitiva nos hace sentir tan solidarios/as a todos/as. Pero, ¿es culpa de los medios? ¿Sólo de ellos? Los medios tienden a devorar la corteza, visible y de fácil asimilación, pero también dan lo que las ONG les dan. Tampoco se esfuerza Moncho Ferrer, hijo de Vicente Ferrer, cuando en esta entrevista en El Periódico resalta una y otra vez conceptos como 'los sueños de mi padre', 'nuestra misión', 'nuestra motivación', 'tenemos que continuar'...

Tampoco lo hace Ana Ferrer, viuda de Ferrer, en esta entrevista concedida también a la Ventana. Asegura, por ejemplo: "mucha gente cuando murió Vicente se sintieron huérfanos. Soy yo quien ha tenido que motivarles" (...) "todo lo hemos hecho Vicente y yo". Se recuerda luego la expansión exitosa de la Fundación y cómo está presente cada vez en más pueblos. Y muchos otros temas personales, la relación de la pareja, el parecido físico del sobrino con su tío. Es éste último quien da el alegato final para recordar el porqué es importante la presencia de la Fundación en España: para lograr que la sociedad colabore para poder ayudar a resolver los problemas que 'ellos' tienen...

¿Alguna ONG ha dicho algo sobre toda esta legitimación mediática del paternalismo? Yo no he encontrado ninguna mención, ni tibia al menos. ¿Será que los medios no educan? ¿Será que a ninguna llama la atención? ¿Será que es políticamente incorrecto poner en tela de juicio nuestra bondad solidaria, la misma que nos da socios/as, padrinos y madrinas? ¿Será que, como dijo alguna vez un especialista en marketing y ONG, "lo que importa es que la gente se haga socia, luego ya habrá tiempo de concienciarles"? Si sabéis de alguna que haya dicho algo, decirlo por favor!

viernes 3 de julio de 2009

El estigma de la definición

Artículo publicado en el número 144 del semanario La Directa

Cuando decidimos explicar lo que sea corremos el riesgo de que aquello explicado sea conocido sólo desde la visión que hemos querido dar. En la tarea científica, se acota al máximo el objeto de estudio con el fin de obtener respuestas más esmeradas y exactas. A menudo, sin embargo, esta exactitud microscópica nos limita la mirada, segmenta una realidad y, a veces, la desconecta de su entorno. La periodística es una de las profesiones que más exige relacionar una serie de acontecimientos que explican las causas y consecuencias de unas determinadas acciones.

Sin embargo, este carácter historiográfico del periodismo, de la redacción de la historia, que puede servir como referente a futuro, configura una realidad a partir de la suma de acontecimientos que parecen aislados. La yuxtaposición de hechos puntuales sin la explicación de las causas y relaciones puede dar la sensación de imparcialidad que tiene que tener el periodismo, pero también nos deja sin una explicación que sea coherente y probable.

Cuando se narra qué ha pasado podemos ver el porqué a partir de la manera de cómo se explica; este porqué, mantiene la carga ideológica de quien ejerce las funciones periodísticas. Es en este punto en el cual podemos omitir argumentos que se encuentren lejos de nuestras posiciones ideológicas, pero que dan un matiz diferente a los hechos narrados.

¿Hasta qué punto no estamos cometiendo el mismo error por el cual hemos decidido contar los hechos desde nuestra perspectiva? Es decir, la desinformación no sólo se manifiesta cuándo nuestros contrarios omiten parte de la historia, si no también cuándo no decimos todo lo que atañe. Quiere decir que un mismo acontecimiento puede ser narrado de formas diversas y que, por lo tanto, éstas serán también falsas por lo que respeta a los hechos. Escribir sobre una historia es reescribirla. Así pues, habrá que escoger bien aquellos elementos que consideramos la representa de la mejor manera, ya que decidimos hacer pública una historia y no sólo llegar a nuestro público; es un probable referente de quien quiera saber sobre aquel hecho.

La función de informar a la sociedad sobre unos determinados hechos, escogidos a partir de lo que considera importante quien redacta y atribuyéndoles una determinada carga emocional es legítimo y necesario, a la vez que complicado.

Mirar sobre un lugar iluminado hace el resto más oscuro. Es en esta oscuridad donde se sitúan los vínculos que conectan los acontecimientos en una sociedad relacional donde se piden respuestas que expliquen los cómos y los porqués de las injusticias.

miércoles 1 de julio de 2009

Esto no es un golpe de estado



Del blog de Luis Sepúlveda:

"La prensa española, responsable de una sociedad desinformada y que se auto sustenta en sus prejuicios, sobre todo en lo que refiere a América Latina, en los momentos en que había que condenar sin paliativos el golpe de Estado en Honduras, se empeñaba más en demostrar ciertas excentricidades del mandatario constitucional hondureño, como que su hija habría denunciado que le impedía tener novio hasta que cumpliera treinta años, o que él y su familia “habrían estado involucrados” en una serie de asesinatos no aclarados. Qué lejos quedan los tiempos en que los periodistas y los directores de periódicos sabían separar la paja del trigo.

(...) un artículo de El País habla de “La tentación de la presidencia vitalicia”, y el tono de la información -todo lo impreso en un periódico es información o desinformación- apunta a que una vez más el presidente Zelaya es el único responsable de lo ocurrido pues habría caído en esa terrible tentación de repetir mandato. Me temo –porque soy optimista- que el autor del artículo ignora que Felipe González fue presidente del gobierno español entre 1982 y 1996, que François Mitterrand fue presidente de la república francesa entre 1981 y 1995, que Helmuth Kohl fue canciller de Alemania entre 1982 y 1998, y que Margaret Tatcher fue primera ministra del Reino Unido entre 1979 y 1990. Todos ellos gobernaron, para bien y para mal, por más de diez años sus respectivos países, y sólo a un imbécil se le ocurriría pensar que esas largas permanencias en el poder pusieron en peligro las democracias europeas.

Pero Honduras es un país centroamericano, es parte de América Latina, y para la prensa española el continente americano sólo puede ser analizado y explicado desde el prejuicio"
M. Á. Bastenier hoy no sólo insiste en la incapacidad y voluntad dictatorial de la mayoría de líderes latinoamericanos, va un poquito más allá: "¿Ha tendido Zelaya una trampa a sus adversarios?". ¡Qué astuto! ¡un autogolpe con autosecuestro y movilización internacional! ¿hasta dónde pueden llegar estos latinoamericanos?

sábado 27 de junio de 2009

Chopped, cepillos y algo más






De Perdidos en la tribu (Cuatro) ya habló Laura Torné en este blog.

Ahora es la Coordinadora de ONG para el Desarrollo (CONGDE) quien se pronuncia sobre el reality, analizándolo a la luz de su Código de Conducta. Aquí puedes leer el documento completo. Un aperitivo: 

Según la responsable de  sensibilización de la Fundación CEAR, Arancha Freire, se trasladó a 12 familias a 700  kilómetros de sus casas para la serie, en la que aparecen con ropa que no es la habitual,  "abandonando sus cultivos en la época más importante del año y sacando a los niños del  colegio". "Han estado un mes y han vuelto, pero el proyecto se ha tenido que paralizar  porque las consecuencias después del programa han sido que el alcohol ha entrado en la  comunidad, donde no existía y estaba prohibido, y su consumo ha generado problemas  sociales de conflicto y violencia de género", afirma Freire.  La ONG lamenta que el resultado de la serie haya sido "un espectáculo irreal, ya que  desgraciadamente la vida de estos pueblos no es tan bonita, ni tan idílica, porque son  uno de los pueblos más pobres de la Tierra, que tienen problemas de hambre, de acceso  a la educación y que han sufrido explotación durante muchos años por parte del resto  de los habitantes de Namibia", dijo Freire.